En términos generales se podría decir que compartir es brindar algo de uno a los demás, es decir pueden ser muchas cosas que van desde brindar una parte de nuestro alimento, del dinero que tenemos, las ilusiones personales o el sentimiento de dar amor hacia otras personas. Así este concepto implica la intervención de dos o más personas.
Este tiempo en el que las circunstancias que llegaron de manera inesperada nos obligó a distanciarnos de nuestros amigos, pero a compartir con nuestro grupo familiar nos hicieron valorar y reforzar los lazos que tal vez se habían perdido debido a nuestras obligaciones diarias.
El acto de compartir es un acto noble y necesario para el bienestar ajeno, debido a que cuando observamos las condiciones en las que vivimos en la actualidad en muchas de las grandes ciudades y sociedades del mundo encontramos casi como regla situaciones en las que abunda la indiferencia y el egoísmo. Todo en la vida cotidiana nos dice que tenemos que perseguir el éxito personal y que si alguien sufre es resultado de sus falencias o incapacidades.
Sin embargo, la realidad también nos enseña a que muchas veces salir de esta forma de pensamiento o a entender la vida nos permite acércanos más y empatizar con nuestros semejantes.
El acto de compartir no solo se limita al hecho de colocar a disposición nuestras pertenencias. Esta actitud enriquece nuestras vidas, porque uno puede aprender cosas nuevas a partir de la experiencia vivida por otras personas, las cuales a veces son más enriquecedoras ya que se está enriqueciendo por la propia experiencia de la persona que lo cuenta.